"Si alguien dice:  - Yo soy amigo de Dios -  y no le obedece, es un mentiroso y no dice la verdad."

1 Juan 1:4

 


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Nuestra victoria está en Cristo

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Tiempo atrás, mientras esperaba en una empresa que me atendieran veía los goles de la Selección Chilena que lo clasificaba para el mundial de Sudáfrica. En todo Chile había mucha euforia y alegría. La televisión me entretenía. La victoria de la selección nos sacó pasajes para un evento deportivo importante. Pero Dios en Cristo Jesús, por su victoria, nos sacó pasajes a la gloria eterna.

Hebreos 10:14 “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.”Dios nos ve perfectos en Cristo. Quiero recordar un poco como se ejerce este encuentro entre Cristo y el diablo. Últimamente hemos estado compartiendo de la palabra de Dios y, acerca de:

 

  • Cristo en su preexistencia.
  • Cristo en su calidad divina.
  • En Cristo fueron creadas todas las cosas.
  • En Cristo fue creado el ser humano.
  • En Cristo Dios está estableciendo una familia eterna.
  • Cómo Cristo se encarnó.
  • Su encarnación un milagro.
  • Cristo revelándonos a Dios el Padre.
  • Cómo nos reveló la verdad.
  • De dónde venimos y hacia donde vamos.
  • El Espíritu Santo viniendo sobre una mujer virgen.
  • Su crucifixión y todo lo que ocurrió en esa cruz.
  • Su resurrección.
  • Su exaltación.

Es su muerte en la cruz la victoria, nuestra eternidad en Él,  nuestra reconciliación con Dios. ¿Cómo ocurrió? ¿Por qué Cristo tuvo que morir en esa cruz?

En Génesis 3 encontramos el primer triunfo de Satanás sobre el ser humano tratando de anular, destruir y estorbar el plan de Dios de tener una gran familia de muchos hijos semejantes a Jesucristo.

Génesis 3:1-5  “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal." 

Detrás de esa declaración, cuando el diablo dice – no morirán –  estaba mintiendo, detrás de esa mentira había engaño. El diablo dijo Dios miente. Pero Jesús hablando sobre Satanás y le dice a esa gente incrédula: “Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir. Desde el principio éste ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira!”  (Juan 8:44 NVI)

Dios es acusado de mentira, acusado de hipocresía, acusado de ser egoísta. Un grave pecado que Adán y Eva creyeron y vino entonces la tragedia, la gran jugada de Satanás. Pero ahora venía la jugada de Dios y su Hijo viene al mundo para derrotar al  pecado, la mentira, al diablo y la muerte.

Lucas 9:51 “Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.”

Cuando llegó el tiempo de enfrentar al diablo, al pecado y la muerte; Jesús está en las afueras de Jerusalén y cuando mira, ve lo que le espera: Satanás y sus principados, sus gobernadores, sus potestades, sus huestes, sus ejércitos de demonios, hombres y mujeres que lo van a rechazar, una traición, la cruz y algo más terrorífico todavía: en esa cruz el Padre cargaría sobre Él el pecado de todos; Él sería hecho pecado por nosotros. Su mayor angustia no era en sí la cruz sino el ser rechazado por su Padre, por primera vez en su eterna vida perdería la comunión con su Padre y experimentaría el juicio de Dios sobre su cuerpo. El castigo de Dios estaba ahí, en la cruz,  era el gran partido, el gran encuentro. Pero, venció, derrotó al diablo.

El diablo lo acosó, lo tentó, vino sobre Él diciendo: grita, blasfemia, defiéndete, la burla de los sacerdotes. Juan 13 nos habla que Satanás había puesto en Judas el traicionarle “Satanás entró en Él”. El diablo estaba detrás de todo lo que ocurrió en esa cruz. Pero sabemos que era Dios permitiéndolo todo. ¡Cristo venció! Y ahora, nosotros somos más que vencedores, Dios nos ve perfectos en Cristo.  Él crucificó nuestra vieja naturaleza y su sangre está vigente hoy.

El pecado y la mentira han sido derrotadas. Algo importante que nos compartió Jorge Himitián es que la mentira tiene una aliada: la ignorancia, o sea, desconocimiento de la verdad. Cuando el diablo viene con una mentira tenemos que responder con una verdad. Por ejemplo:

– Tú estás derrotado – Qué respondemos: “en Cristo somos más que vencedores” (Ro 8:37)
– Pero mira lo que te pasó, mira ese ni cree en Cristo y mira cómo está – Respondemos: “Y sabemos que a los que aman a Dios él hace que todas las cosas les ayuden a bien” (Ro 8:28)

Una verdad fundamental es que en nuestra victoria está en Cristo. “El que está en Cristo nueva criatura es.”  “Ahora pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo porque la ley del Espíritu de vida en Cristo me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”

Cuando le confesamos como Señor y nos arrepentimos y fuimos bautizados, fuimos bautizados EN Cristo. El agua significaba sepultura, enterrado, muerto con Cristo y resucitado con Cristo.  No lo puedo entender pero sí lo puedo creer. Todo es en Cristo. El diablo nos ve en Cristo entonces tiene que huir. Es nuestra fe lo que hace huir al diablo. Dios va a permitir que nos ataque pero, Él dice resistid al diablo y él huirá, porque estamos en Cristo. La iglesia (nosotros) somos el cuerpo de Cristo, miembros los unos de los otros. Veamos:

Efesios 5:30  “porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos”

Hebreos 10:25 “No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.” (NVI)

Efesios 4:15-16 “sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”

Dios es trino pero son uno y ha diseñado a la iglesia como su cuerpo, para que en el amor vayamos recibiendo la vida de Dios, y la vida de Cristo se vaya plasmando en nosotros haciéndonos uno en Cristo, no buscando lo suyo propio sino también el bien de los demás. Al orar los unos por los otros, ya estamos evidenciando en nosotros la vida de Cristo. ¡Es tan importante la vida de cuerpo!

El Espíritu Santo está en nosotros las veinticuatro horas de cada día y está trabajando la verdad que nos hace libre; porque todavía nuestra humanidad lucha contra el Espíritu y el Espíritu contra la carne. La carne con su egoísmo, con su orgullo, presiona. El Espíritu Santo con el amor de Cristo y la humildad de Cristo.

Gálatas 5:17 “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”
 
Necesitamos revelación que somos miembros del Cuerpo de Cristo, miembros los unos de los otros, no pueden haber hombres o mujeres solos porque están en peligro. Éstos son tiempos peligrosos. La televisión es nefasta. (A alguien Satanás le está soplando – eso es fanatismo –  y si estás escuchando eso es del diablo te lo puedo dar firmado)

Pablo Huneeus en su libro “La Cultura Huachaca”, señala que nuestra sociedad es producto de lo que la televisión nos ha dado,  inhibe el pensamiento, nuestra capacidad de pensar,  atrofia la mente y que es altamente adictiva.

Necesitamos la vida abundante de Cristo. Necesitamos visión de Cristo. Necesitamos expectativas de Cristo. Necesitamos pensar hacia donde vamos, la gloria que nos espera. Necesitamos pensar nuestra realidad en Cristo, su victoria, el precio que pagó necesitamos conocer a Cristo, pero para que lo disfrutemos. Si Él está revelado en tu vida no necesitas nada de nada porque Él es la vida, es gozo, es alegría.

Estando junto a un grupo de profesionales y para demostrarles cómo la televisión les atrofiaba la mente, los desafíe diciéndoles: – Les voy a decir una palabra bíblica para que ustedes piensen la implicancia que hay en esa palabra y me digan; les garantizo que les va a costar.  Vamos a ver cómo está la mente. En  Efesios dice que Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo.  ¿Qué les dice la palabra mundo puesta en la escritura? –  Les costó, se demoraron en decir lo primero y dijeron muy poco. Entonces les dije: – La palabra mundo nos habla de ingeniería, de arquitectura, de poder, de un tremendo poder, de un diseño, de mucha inteligencia, de mucha sabiduría, nos habla de propósito, nos habla de un plan –.

Cuando leamos la escritura, detengámonos; por ejemplo Génesis, “En el principio era el Verbo, el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios”. Usemos la imaginación, no había nada, estaba el Verbo, el Padre y el Espíritu Santo; sabemos que Él es amor y que es alegría. Cómo sería, cómo conversaban. Son eternos ¿Se aburrirían?

Resumiendo: Él es el amor, Él es la alegría. Cristo es la vida, hemos muerto y resucitado con Él, vivamos en victoria, Satanás está derrotado, el pecado está derrotado. Cristo es nuestra alegría. Y compartamos con quienes no tienen esta vida. Somos testigos de Cristo, testigos de la gran victoria, testigos de una verdadera esperanza para aquellos que no la tienen.

(RV60)  Reina Valera 1960
(NVI 1999)  Nueva Versión Internacional 1999 

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